Menudo palo para los intereses bercianos las palabras pronunciadas este pasado fin de semana en su Palas de Rei natal por José Blanco, titular de la cartera -o mejor habría que decir monedero, pues a este paso los Presupuestos se van a quedar en calderilla- de Fomento. Fomento de la discordia en este caso.
A uno le vienen a la memoria los que por entonces pretendían ser mensajes tranquilizadores emanados desde el Ejecutivo central y amplificados por sus adláteres en El Bierzo, y que entonces, no sólo auguraban, sino que aseguraban con solemne rotundidad que estas tierras serían recorridas por un tren "mixto", de pasajeros y mercancías, de "altas prestaciones", entendiendo que para el tráfico de pasajeros siempre se estaba hablando de alta velocidad ferroviaria, sin olvidarnos de las dificultades orográficas, pero alta velocidad al fin y al cabo.
Tras aquella verborrea, que más que tranquilizar, no hacía sino alimentar la incertidumbre, sin embargo subyacía el verdadero y claro mensaje; que no era otro que, precisamente, no hablar con claridad del AVE León-Ponferrada-Monforte. Aquí todo el mundo se ha pronunciado en estos últimos años, y más que aportar luz, lo que se ha trasladado a la ciudadanía es una cada vez mayor confusión, dando paso a ese temido escenario en el que puede acabar convirtiéndose El Bierzo. Y ahora que con el acceso a la TDT se ha puesto de moda el hablar de "zonas de sombra", éste parece ser el futuro que a esta tierra le espera a nivel de infraestructuras ferroviarias: ser una "zona de sombra" de la red del AVE, quedar aislada de la alta velocidad.
Todo el enmarañamiento de declaraciones de estos años sobre este asunto, parece que al fin se ha despejado por obra y gracia del Ministro lucense: "Hay que poner racionalidad a las infraestructuras de nuestro país. No se justifica la entrada de la Alta Velocidad a Galicia por dos lugares; la entrada de León-Ponferrada-Monforte hay que reservarla para el impulso de las mercancías", ha dicho el señor Blanco.
¿Racionalidad? Anda que si se aplicase la racionalidad en buena parte de las devaluadas y en ocasiones esperpénticas carteras ministeriales de este país, incluida la suya...