Pascal y Descartes únicamente se vieron una vez en la vida, el del 24 de septiembre de 1647. De lo que pudieran hablar o hacer en esa reunión nadie sabe nada, pero da pie al dramaturgo Jean-Claude Brisville (el autor de La Cena, también montada por Flotats y vista en Ponferrada) a imaginar lo que ocurrió en ese encuentro entre los dos filósofos más grandes de su época. El resultado es El encuentro de Descartes y Pascal joven, interpretado y dirigido por Josep María Flotats. “Teatro puro”, según el crítico Marcos Ordóñez.
Indagando en la gran cantidad de correspondencia que dejaron tanto Descartes como Pascal, Brisville ofrece un excelente texto con los posibles diálogos entre ambos genios, dominados por el humor y la ironía, realizando un estudio detallado en la forma, ritmo y expresiones de su actuar y enfrentando a dos figuras de pensamientos opuestos pero que a su vez se admiraban mutuamente. En poco más de una hora se resuelve este diálogo de texto limpio, ameno, que subraya las contestaciones y respuestas de Descartes, como si aún lo viéramos hoy.
Recibida de forma entusiasta por la críica y el público durante su exibición en el Teatro Español de Madrid la pasada temporada, el especialista de Babelia, por ejemplo, escribió que es esta función es "teatro puro: una mesa, dos sillas, una vela, un diálogo. Apenas hay movimiento: se demuestra, de nuevo, que cuando el pensamiento se mueve no hacen falta paseítos, que el pensamiento es acción".
Ordóñez subraya las diferencias entre ambos personajes: “Este Descartes es como para comérselo entre pan y luego mojar en la salsa. Lúcido, encantador, bondadoso, con un catolicismo pragmático y un humor a prueba de bombas, mismamente un cruce entre Montaigne y el padre Brown. Se abre la puerta y le sueltan a un Pascal fanático, crispado, al borde de la epilepsia. Sufre, eso está claro. Como un verraco sufre, como un personaje de Los comulgantes. Ésa es su única grandeza: el toque bergmaniano. Un muchachote que precisa abocarse en el absolutismo religioso para mitigar su salvaje miedo a la muerte, al vacío, a la eternidad helada, a ese "infinito que no entra en los números".
Enrique Centeno, por su parte, subraya el trabajo actoral: “El actor Flotats, aunque no lo buscara, da de nuevo su lección, porque cada personaje es una creación diferente, de expresiones corporales, de frases rompedoras (...) Por su parte, Albert Triola es un buen actor, con un personaje difícil de un Pascal hundido, primero tópico, después luchador y, en el fondo de su conversación absorbido en el frente a frente". En definitiva, como señaló Juan Ignacio García Garzón en ABC, estamos ante “un montaje austero de una nitidez exquisita. Una lección de vida”.
Abono de Invierno
Viernes, 29 de enero. 21 horas
Taller 75: El encuentro de Descartes y Pascal joven, de Jean-Claude Brisville
Más información: www.lazona.eu
Duración: 70 minutos. Precio: 15 euros. Parados, jóvenes y pensionistas: 12 euros.
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