La acumulación de basura que veis en descomposición, ha estado generando gases durante un montón de días. Gases entre los que se tenían que mover los trabajadores del Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de San Román. Por la mañana, el suelo de la nave aparecía con numerosos cadáveres de pajarillos de los que suelen refugiarse por las noches allí y que por efecto de la acumulación de gases se asfixiaban.
Los servicios de prevención de la concesionaria del servicio, la UTE Legio VII -FCC y Urbaser-, no han hecho nada para garantizar la protección de la salud de los trabajadores. Su preocupación, igual que la de GERSUL (Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos Urbanos), sólo era hacer desaparecer como fuera la basura de las calles.

La basura que aparece en las fotos es la correspondiente a los últimos días de la segunda huelga y creemos que es la prueba más evidente de lo que se hizo con todos los residuos de las dos huelgas convocadas por los trabajadores, enviarlos directamente al vertedero sin clasificar ni reciclar... Ahora, eso sí, se pagarán a 51 € por tonelada, que es el precio que cobra la UTE por reciclar cada tonelada que les llega, la reciclen o la tiren directamente al vertedero.

Si GERSUL reconoce en sus documentos que sólo se recicla un 26% de los residuos que llegan al CTR, cuando las previsiones de la planta eran superar el 80%, situación que ha motivado que el vertedero, con una capacidad para 20 años, ya haya superado la mitad de su capacidad en tan sólo 4 años de funcionamiento, los ciudadanos nos preguntamos: ¿cuántos cientos de miles de Tm. que hemos reciclado, colaborando con la recogida selectiva y pagado una tasa para su reciclaje, han ido a parar directamente al vertedero?

Este despropósito ha desembocado en una deuda financiera acumulada que se estima pudiera alcanzar los 90 millones de euros, y que pretenden que paguemos los ciudadanos con incrementos de la tasa que superan el 100% para los usuarios domésticos, y el 300% para los negocios; sin ninguna garantía de que la actual situación pueda cambiar y se vayan a reciclar nuestros residuos, pues ya están haciendo planes para la ampliación del actual vertedero.

¿Qué es lo que se esconde para no dejar a los medios de comunicación hacer su trabajo? ¿Por qué no se permite la entrada de los medios de comunicación al CTR, y se alarman nada más que ven aparecer periodistas por allí, como ha ocurrido recientemente, cuando vieron desde la oficina que por los alrededores de la valla había unos fotógrafos de los medios de comunicación intentando sacar unas fotos, e inmediatamente bajaron, como si de un emergencia se tratase, a echarlos fuera, con el argumento de que los terrenos que rodean la instalación son propiedad de GERSUL?

Estamos sin duda ante el mayor escándalo ecológico y financiero relacionado con el tratamiento de los residuos que se ha dado en España. Los propios informes de GERSUL, los cuales consideramos que están maquillados, así lo reflejan.
Desde la Plataforma del Reciclaje esperamos que más pronto que tarde los responsables de esta situación tengan que dar cuentas de la misma, no sólo por la buena salud del medio ambiente, sino también por la buena salud democrática de la política y de las instituciones en esta provincia y en este país.