Los medios de comunicación de la provincia de León atraviesan un momento muy delicado. En las últimas semanas se han producido ajustes de plantilla muy importantes, que ha afectado a periódicos, televisiones locales, emisoras de radio y medios digitales. Más de una docena de periodistas han perdido sus empleos, algunos de ellos con muchos años de antigüedad en sus empresas.
La dureza de la crisis económica está golpeando al sector de los medios de comunicación a nivel nacional y, en particular, en la provincia de León. Los ingresos publicitarios han sufrido un descenso importante, lo que obliga a los editores a estrategias de reducción de gastos y, de forma especial, a ajustes en las plantillas.
Esta pérdida de empleo agravará aún más, sin duda, la precariedad laboral que viene arrastrando la profesión periodística de León desde hace años. Se reducen las redacciones, pero no se disminuye la actividad, ni el número de páginas ni las horas de emisión. El resultado es que un menor número de periodistas deben cubrir el mismo trabajo, lo que significa horarios extremadamente largos, acumulación de trabajo e imposibilidad de compatibilizar la profesión con la vida familiar.
Con ser muy grave la pérdida de empleos en el sector, lo peor es que el agravamiento de la precariedad laboral afectará a la credibilidad y a la calidad de la información que ofrecen los medios de comunicación, intangibles sobre los que se basa la viabilidad de periódicos, emisoras, televisiones y digitales. No se puede exigir rigor a un periodista que debe hacer tres o cuatro temas al día en un horario de mañana, tarde y noche y con un salario que no se ajusta en ningún modo a la responsabilidad que se le exige.
El resultado de estos ajustes, de este agravamiento de la precariedad laboral va a ser, sin duda, el desencanto, la desmotivación y la falta de compromiso de muchos de los componentes de las redacciones. Y todo ello fomentará el círculo vicioso de la acción-reacción: a menos calidad y credibilidad, menos compradores, oyentes y espectadores, lo que terminará por afectar a la cuenta de resultados de las empresas y ello traerá consigo nuevos ajustes y recortes de plantillas.
La Asociación de Periodistas de León (APL) no es un sindicato ni tiene herramientas eficaces de presión ante las empresas y editores de medios de comunicación, pero no podemos dejar pasar este delicado momento por el que atraviesa la profesión sin dar un toque de atención y denunciar esta situación.
Por ello, manifestamos en primer lugar, la solidaridad con quienes han sido despedidos de sus puestos de trabajo; en segundo lugar, recordar a todos nuestros socios la existencia de un servicio jurídico que puede ayudar e informar ante esta situación; y en tercer lugar, informar a la sociedad en general de la delicada situación laboral por la que atraviesan muchos profesionales de la comunicación y que no suele ser noticiable. En este sentido, remitiremos este documento a todos los socios de la APL, a los medios de comunicación, a los editores, a sindicatos y patronales y a las instituciones en las que los periodistas llevan a cabo su trabajo todos los días.
Asimismo, pondremos en conocimiento de la FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa de España) esta cruda realidad ante la posibilidad de promover acciones conjuntas a nivel nacional, ya que la crisis y los despidos de profesionales no es, desgraciadamente, un hecho aislado de la provincia de León.